Cantante, guitarrista y compositor. El Puerto de Santa María.
Es un buscador de aromas, un perseguidor de la fábula y el ensueño, un explorador de la
belleza, un acólito de la mística de lo profano. Un sanador a través del éxtasis.
Se cuenta el amor arrebatado, el irrenunciable, la hora inaplazable de los besos, la urgencia
de los cuerpos sin demora, la lágrima más dulce, la risa más hermosa.
Retratista de perfiles, paisajista al mismo tiempo, importan el personaje y el paraje exótico
que le rodea, lo irreal casi se toca porque se transparenta en lo real. Y todo esto se ve
porque se oye.
Cantar con la voz remota que resuena en la memoria, ecos sefardíes junto a la “toná” y la zambra, oriente y occidente, ayer y hoy, armonía del futuro, alquimia del presente.
Sus fuentes, lo familiar en su infancia; del flamenco, los cantes de ida y vuelta, tanguillos y
bulerías; del rock la vieja escuela; del jazz el ejemplo, la actitud, la lealtad con la música.
De las letras españolas los hermosos poetas del veintisiete, la palabra exuberante, la poesía
con alas.
De las letras americanas, los cantores del Caribe y el realismo fantástico. De lo popular el humor, y de su tierra natal, la alegría.
Su propósito..., acaso reescribir un refrán, reconciliarse con su alma, emular a Federico García Lorca, divertir..., acaso emocionar.